HABITUATEA

65 hábitos saludables para reducir el estrés, mejorar el autoconocimiento y llevar una vida plena

Amagoia Eizaguirre es la autora de El pequeño libro de los hábitos saludables. La escritora da las claves de su obra y explica qué cambios considera que debería poner en marcha todo el mundo para ser feliz.

La historia de transformación personal de Amagoia Eizaguirre es la de alguien que ha conseguido huir de la rutina y renacer tras sufrir el desengaño. Ella lo tenía todo: un buen trabajo en una multinacional, contactos, dinero, una voz y un peso en su empresa. Pero le faltaba algo. Había logrado todo lo que le habían enseñado que era el éxito pero no acababa de ser feliz. «Lo tenía todo y me sentía vacía«, confiesa desde el otro lado del teléfono.

Varios años después de pasar por aquella crisis existencial Eizaguirre se siente realizada. Poco a poco fue identificando qué era lo que fallaba. Se introdujo en el mundo del crecimiento personal y el coaching, abrió una cuenta de Instagram en la que vertió todo lo que aprendió sobre sí misma, @Habituatea, y hoy publica con Grupo Planeta El pequeño libro de los hábitos saludables, un ensayo visual y práctico en el que recoge algunas de las costumbres (65 en total) que, una vez puestas en práctica, le ayudaron a darse cuenta de qué era lo que fallaba en su vida.

En El pequeño libro de los hábitos saludables Eizaguirre da a sus lectores 65 claves que pueden aplicar en su día a día para redescubrirse y ser felices, reducir el estrés, mejorar el autoconocimiento y llevar una vida plena. La autora divide sus lecciones en tres bloques esenciales: cuerpo, mente y alma. Uno no funciona si el resto no están en armonía.

Dentro de cada uno de estos apartados ella invita a sus lectores a caminar todos los días, a respirar con consciencia, a cuidar de su salud mental, a dejar de procrastinar o, simplemente, a ser generosos y buenas personas. Se trata de una útil y sencilla guía de buenas prácticas llena de ejemplos y mucho sentido común que puede hacer más sencilla la vida de cualquier lector.

Amagoia Eizaguirre, conocida en IG como @Habituatea

Amagoia Eizaguirre, conocida en IG como @Habituatea Amagoia Eizaguirre Fotografía cedida

¿Cómo se te ocurre escribir este libro? ¿Qué te movió?

Empecé con una cuenta en Instagram hace un año, Habituatea. El boom que tuvo fue tran tremendo que Grupo Planeta me propuso escribir un libro muy parecido a lo que publicaba en mis redes sociales. Seguimos el mismo formato. Yo utilizo mucho las imágenes visuales, los dibujos, porque soy una persona muy visual, y básicamente lo que hemos hecho ha sido trasladar mi cuenta de Instagram al formato libro.

Cuéntanos más sobre tu proceso de transformación personal

Fui a una universidad súper prestigiosa en la que recibí los primeros impactos de lo que era el éxito. Tú compras esto como una verdad absoluta. Luego llega ese momento en el que cumples lo que se considera un triunfo: en mi caso, trabajar en una multinacional. Pero teniendo todo lo que se supone que debes poseer para ser feliz, yo era una persona súper infeliz. Con un trabajo y un salario buenísimos, y además sin demasiadas exigencias: lo tenía absolutamente todo, pero a la vez me sentía desconectada y no entendía eso de vivir sólo sábado y domingo y buscar que fuera festivo para desconectar.

«Comprendí que estaba totalmente alejada en el día a día de lo que para mí eran el éxito y la felicidad»

Por eso hace unos 3 años me metí en el coaching. Ya llevaba tiempo en el mundo del crecimiento personal. Me dije: ‘Tengo que buscar qué me pasa, porque lo tengo todo y me siento vacía’. Cumplí con todo lo que se supone que debes que tener para ser feliz, pero no le encontraba sentido a esta programación de ir cada día 8h a un trabajo al que yo llegué a llamar ‘cárcel’.

Cuando me metí en el mundo del coaching y vi cuáles eran mis valores y mis definiciones de lo que era el éxito, comprendí que estaba totalmente alejada en el día a día de lo que para mí era el éxito, la felicidad y las cosas importantes. Entonces, durante la pandemia, abrí Habituatea en Instagram, que fue la excusa perfecta para salir de esa rueda. Ha ido tan bien que hace dos meses me he marchado y ya estoy con la vida que siempre he querido y no sabía que necesitaba.

También tienes una empresa con el mismo nombre, Habituatea

Estoy creando una escuela de hábitos donde ofrezco formaciones tanto a empresas como a particulares. En este último caso estoy dando guías muy básicas a precios muy módicos que están especialmente dedicados a personas que no se pueden permitir procesos de coaching o un taller de formación.

Luego hay muchas empresas que están invirtiendo en la salud emocional de los empleados, y la verdad es que trabajo con algunas muy potentes con las que estoy colaborando en programas muy bonitos del bienestar del empleado. Después se ven cambios muy positivos. De hecho, en la hostelería, que a mí me encanta porque la conozco de primera mano, se nota muchísimo. Es una pasada. Me emociono porque es un trabajo súper grato cada vez que ves los cambios en la gente. Es brutal.

Portada de 'El pequeño libro de los hábitos saludables'

Portada de ‘El pequeño libro de los hábitos saludables’ Grupo Planeta Imagen promocional

En el libro divides el contenido en tres pilares esenciales: cuerpo, mente y alma. ¿Le prestamos demasiada atención al cuerpo?

Totalmente. Muchos de mis clientes me dicen que son súper sanos, comen muy bien, hacen ejercicio, descansan y les va genial con el hábito del cuerpo, pero luego tienen un diálogo interior nefasto. Y les digo: ‘De sano no tienes nada’. Es como si todos los días te comieras una hamburguesa. Al final lo que nos decimos es lo que nos creemos. Tenemos una vida acerca de lo que juzgamos sobre nosotros mismos. Por eso es importante cuidar los tres pilares.

No todo el mundo podrá poner en práctica los 65 hábitos que propones. ¿Cuáles considerarías que son fundamentales?

Los dos más básicos, y uno no lo hacemos casi nunca. El primero es el ejercicio, porque estamos programados para movernos. Y hablo de que con dedicarle 20 minutos a caminar al día es suficiente. Al menos para empezar por algún lado, que somos muy de cero a todo. Con veinte minutos de caminar a diario sería maravilloso. Luego está el descanso. Tenemos la creencia limitante de que el parar es malísimo, pero no, hay que parar todos los días, descansar, dormir siete u ocho horas. Si no, vamos arrastrados por la vida. Sin energía no se puede conseguir nada.

«Debemos saber parar, pero no sólo en vacaciones sino en el día a día: debemos encontrar tiempo para reflexionar sobre nuestra vida»

Luego hay otros dos hábitos que me encantan. Uno es del autoconocimiento. Saber quién eres y tener tus propias definiciones de los conceptos, como tu propia definición del éxito o de la felicidad. El autoconocimiento es clave, porque si no sabes quién eres ni lo que quieres ya me dirás tú qué vida vas a llevar. Luego, en el bloque de la mente, a mí me gusta aprender algo nuevo cada día. El aprendizaje, renovarnos constantemente. No tiene por qué ser estudiar una hora cada tarde, sino, por ejemplo, aprender algo de alguien.

¿Hay alguno que te cueste especialmente?

Los aplico muchísimo, aunque todo depende mucho de la personalidad. El hábito del orden, por ejemplo, a mí me cuesta mucho porque tiendo a ser muy desordenada. Soy bastante ansiosa, rápida, y el hábito me cuesta. Por eso intento tener una definición de lo que para mí es el orden. Probablemente para gente con una personalidad ordenada esto quizás no sea orden (risas), pero intento ser consciente para conseguirlo. Cuando está todo ordenado llego a sentirme más en paz conmigo misma, más tranquila.

¿Cómo podemos concienciar a la gente para que se involucre más consigo misma?

Dándoles a entender que parar está fenomenal. Debemos parar. Y no sólo parar de descansar en vacaciones, en Navidad o en Semana Santa, sino de que en el día a día debamos encontrar tiempo para reflexionar sobre si la vida que llevamos nos gusta, si estamos satisfechos, hacer nuestras propias definiciones de lo que es la existencia y de lo que queremos conseguir. Yo siempre utilizo esta comparación: si no afilo el hacha no puedo seguir cortando árboles. Lo mismo con un coche: no puedo seguir conduciendo si no paro a rellenar el depósito. El primer paso es parar y analizar qué tenemos y cuál es la actitud que nos gustaría tener para saber qué vida queremos alcanzar.

«Existe la creencia de que parar no es bueno, pero yo creo que parar es tan bueno y necesario como aburrirse»

Pero parece que parar es ser improductivo, como si fuera un tabú.

Ahí tenemos una creencia limitante. Seguramente te dijeron: ‘Fuera del sofá, que hay que levantar el país’. Es algo que no dicen desde pequeños. Como si debiéramos estar haciendo algo continuamente. Incluso algunas personas dicen eso de ‘no tengo tiempo, tengo la agenda hasta arriba’. Y tú antes pensabas: ‘Vaya, qué persona tan importante’. Y hoy en día si alguien me dice eso yo pienso: ‘Qué pena y qué pereza’. Porque para mí el tiempo es oro. Existe esa creencia de que parar no es bueno, pero yo creo que parar es tan bueno como aburrirse, y es necesario para relajar la mente, para que te vengan las ideas, para despertar la creatividad y para permitirte coger las riendas de tu vida y ver en qué punto estás, qué has hecho y cómo te gustaría que fueran el resto de años que te quedan.

La pregunta del millón: ¿Qué necesitamos para ser felices?

Autoconocimiento. Ya está. Con eso te lo digo todo. Porque quizás lo que para mí sea felicidad para ti no. Cada uno debe analizar en qué momento se encuentra en su vida y valorar qué concepto tiene de la felicidad.

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