¿Sabías que se necesitan aproximadamente 66 días para cambiar de hábitos y adquirir nuevos?

Lo siento, no son 21 días tal y como indican numerosos artículos, un estudio reciente de Jane Wardle, del University College de Londres, publicado en European Journal of Social Psychology, afirma que para convertir un nuevo objetivo o actividad en algo automático, de tal forma que no tengamos que tirar de fuerza de voluntad, necesitamos 66 días.

¿Pero, que son 66 días para un cambio de vida? Da igual que se necesiten 21 días o 66, el caso es que somos capaces de aprender, entrenar y modificar lo que elijamos y deseemos. El número de días es relativo.

La súper noticia es que cualquiera puede adquirir hábitos que le hagan cambiar de vida, es más, si quieres puedes cambiar tu vida cambiando los hábitos, lo único que necesitas es tener una razón relevante para ello, constancia, perseverancia y saber que durante el camino tu voz interna te animará a que no cambies hasta que llegue ese día 66 y  hayas conseguido automatizar haciéndolo parte de ti.

Nuestras mentes y cuerpos dependen de estimulantes, acciones y patrones que definen quiénes somos. Nuestros hábitos nos entregan seguridad, y nos ofrecen una sensación de comodidad y familiaridad.

Desarrollamos hábitos de forma inconsciente, nos chupamos el dedo o metemos cigarrillos en nuestras bocas, nos metemos tarde a dormir y de pronto descubrimos que no podemos recordar cuándo comenzó aquel hábito.

Los hábitos no nacen, sino que se crean. Cada hábito malo, por muy insignificante que sea, comienza con un patrón psicológico llamado un “circuito de hábito”.

El primer paso es el detonante que le dice a tu cerebro que desarrolle una conducta determinada. El segundo paso es la repetición  que ésta crea. El tercer paso es la recompensa, o “algo que le ayude a tu cerebro a recordar aquél circuito en el futuro.”

Una vez que hemos formado ciertos hábitos, son muy difíciles de romper, ya que, muchas veces, nos olvidamos de que los tenemos. Debido al “circuito de hábito”, podemos hacer otras cosas sin pensar en ellos.

Por ejemplo, podemos trabajar en otra cosa mientras nos mordemos las uñas, sin darnos cuenta del momento en que ponemos los dedos en nuestra boca.

Estos se transforman en inhibidores y algunos incluso tienen el poder de controlar nuestras vidas.

Si sacas un hábito de tu vida de la misma manera en que lo pusiste, te librarás de la parte inconsciente y de aquellos patrones perjudiciales que lo causaron. Podrías reemplazar esos viejos hábitos malos por unos nuevos que sean buenos para ti.

¡Si quieres empezar a trabajar un nuevo hábito, te reto a que contactes conmigo y lo pongas en práctica durante 66 días!