¿Cuántas veces te has propuesto al inicio de cada año varios propósitos y cuando termina el año ves que no los has cumplido?

Seguro que te suena la pregunta y que te ha pasado más de una vez. Me encanta observar los propósitos de la gente al inicio de cada año: empezar a hacer deporte, a comer más sano, dejar de fumar etc.

Hay algunos que empiezan súper motivados y que para febrero ya lo han dejado….otros ni siquiera empiezan y alguno que otro consigue el objetivo hasta conseguirlo en hábito.

¿Por qué nos cuesta tanto cumplir con propósitos nuevos y conseguir lo que te propones?

Hay muchas razones pero si tuviera que describir las causas, estas serían las que destacaría sin duda alguna.

La primera causa es que no sabemos realmente “por qué“ queremos hacer ese cambio que nos supone un esfuerzo. La razón por la que quieres incorporar ese nuevo hábito tiene que ser tan fuerte y significativo para ti que te valga la pena el esfuerzo que ello conlleva.

Por ejemplo, el hecho de empezar a correr no es una causa que te ayudará en conseguir ese hábito. Tienes que ver que conseguirás cuando empieces a correr: mejor aspecto físico, más seguridad, independencia , autoestima etc. Cada uno tiene sus motivos personales, valores y es clave identificarlos para tenerlos constantemente presentes cuando aparezca la pereza.

La segunda causa es que no sabemos cómo diseñar un plan de acción personalizada a nosotros mismos. Es decir, solemos mirar que le ha funcionado a un amigo, en artículos, influencers etc y nos marcamos planes que son imposibles de realizarlos o de conseguir que sean duraderos. La clave para que cualquier cambio se convierta en un hábito está en la repetición y en la constancia. Para ello, es de vital importancia empezar con “micro” planes, luego pasarnos a un “mini plan” hasta conseguir que sea un planazo que forme parte de nuestro hábito.

Por ejemplo, si eres una persona que no lee ni un solo libro y quieres comenzar a leer todos los días, es imposible que te pongas a leer todos los días 1 hora. Un plan realista sería la de empezar todos los días a leer 3 hojas. Llegará un momento que 3 hojas de parecerán poco pero habrás cogido la rutina de dedicarle un determinado momento del día a la lectura de esas hojas lo cual has avanzado mucho ya que te estás habituando a dejar un momento del día a la lectura.

El siguiente paso sería diseñar el mini hábito que sería pasar de las 3 hojas a 10 hojas al día hasta que llegue un momento donde te veas tan orgulloso y satisfecho de este hábito que tú mismo serás quién decida dedicarle una cantidad de tiempo al día para dicho hábito.

A todos nos da pereza empezar a hacer cualquier cosa independientemente de que sepamos que mejorará nuestra vida. Es más fácil no hacer nada, posponer….pero como solemos hablar en todas las sesiones, en el momento que eres capaz de dar ese primer paso y de no mentirte a ti mismo, es cuestión de tiempo adaptar esa nueva faceta a tu vida haciéndole parte de la misma para toda la vida.

A mí personalmente los micro hábitos me ayudan muchísimo. Por supuesto que la pereza aparece demasiadas veces en mi vida pero el pensar que una micro acción que no me supone un gran esfuerzo me acerca al objetivo es lo que me hace avanzar.

Por último, todo paso debe de ir acompañado de una recompensa. Es importante el factor de premiarte por cada vez que consigues un avance en tu objetivo ya que te mantendrá la motivación para seguir en ello.

Te animo a que lo pruebes, piensa aquello que quieras lograr, escribe que significa ese nuevo hábito para ti (en quién te convertirás cuando lo consigas) y empieza con micro hábitos para conseguir lo que te propones.