¿Qué tipo de relación tienes con la comida ? Gestionar tus emociones con la comida es fundamental.

Existen diferentes tipologías de relación con la comida y estas serían las principales:

  1. Amor: capaces de disfrutar de ella y utilizándola como gasolina que da vida al cuerpo
  2. Miedo / odio / mix: por desgracia este tipo de relación lo sufren la mayoría de las mujeres.

¿Qué hay detrás de esta relación de miedo y odio?

Suele ocurrir en persona con alta autoexigencia, sentido de culpabilidad, el estrés, la necesidad de tener todo bajo control, la ansiedad o la comparación constante con otras personas idealizadas por su físico o su estilo de vida.

Es normal que la comida y el placer de comer esté relacionado de alguna manera con la emoción, de hecho, no tiene nada de malo. Sin embargo, el problema aparece cuando solo queremos el comer como una estrategia de regularización emocional.

Por ejemplo, me siento triste y como chocolate. Es un acto que nos da satisfacción inmediata y aprendemos que cada vez que estemos así, el utilizar el dulce nos calma.

Cuando solo ponemos en marcha esa estrategia ante una acción concreta con el fin de aliviarnos surgen los problemas ya que asociamos el alivio con la comida como único fin para calmar esa situación.

Se trata de situaciones donde confundimos el hambre por un sentimiento que no tiene nada que ver pero que los síntomas son parecidos por lo que nuestra interpretación es errónea y consecuentemente la solución también. Lo malo de este acto es que si conseguimos un alivio momentáneo actuaremos de la misma manera con todo tipo de emociones con tal de buscar esa paz inmediata.

Comer como si no hubiera un mañana, comprar de forma compulsiva, estar horas en RRSS viendo cosas que ni siquiera nos interesan o ver horas y horas de capítulos de serie son ejemplos de consumo impulsivo que delatan que alguna emoción está desequilibrada.

Lo importante para cambiar de hábitos destructivos como los mencionados, lo primero es darse cuenta de estos comportamientos y gestionar tus emociones con la comida.

Para ello, hay que parar y aceptar que te sientes de esa manera. Lo segundo, respirar y observarte qué sensaciones notas en el cuerpo (tensión, hormigueo…) y lo tercero buscar alternativas que te tranquilicen, te calmen y te saquen de esa situación: caminar, hablar con alguien de confianza, escribir como te sientes para desahogarte…habitúate a observarte.